Talvez no estábamos acostumbrados ni nosotros (los ciudadanos comunes), ni la prensa, a tener un mandatario tan susceptible a las críticas; tan intolerante a las mismas. Fue un balde de agua fría para la prensa, acostumbrada durante años a escribir a placer, a verter opiniones sin pensarlo dos veces, sin temor alguno a poner presidentes, a sacarlos; a tener influencia en las decisiones que se tomen en el país; a ser “el cuarto poder del Estado”. Sin embargo, todos conocíamos al momento de dar nuestro voto “por el menos malo”, que Correa era alumno de Chávez y que aplaudía, aunque durante la campaña con mucho recelo, su forma de política, sus pensamientos y sus ideales.Correa tiene como principal objetivo acentuar un respeto (o talvez miedo) de la prensa hacia el Gobierno, para trabajar y tomar decisiones sin que los medios de comunicación del país las arruinen e influyan en la popularidad del Presidente. Los opositores llaman a esto “coerción a la libertad de expresión”. Pienso que es una luz roja a la prensa que tiempos atrás podía escribir sin fundamentos y sin profunda investigación.Correa parece estar más interesado en lograr un dominio total sobre la prensa, que en obras de interés general. Les está haciendo saber que no los necesita. Ya utilizó un canal para ganar las elecciones, y ya que lo consiguió no está dispuesto a tolerar críticas. La prensa, que no está dispuesta a ser dominada por el Presidente, se ampara en la influencia que tienen sus declaraciones en el pueblo; ya que al fin es el pueblo el verdadero poder en un país.¿Quién domina a quién?, ¿el Presidente a la prensa o viceversa?, en eso están. De eso se trata la disputa: de ganar poder. Ninguno de los dos quiere perder credibilidad ni aceptación. Correa lleva una ligerísima delantera sobre los medios, pero acciones suyas pueden en cualquier momento bajar su popularidad; de hecho está en continuo descenso. Un mensaje para los dos actores de la contienda: a la prensa, que escriba con responsabilidad. A Correa, su deber es educar a los medios mal acostumbrados, pero sin atentar contra la libertad de expresión. Una vez que solucionen sus problemas personales, ¿qué tal si todos trabajamos para construir un mejor país?; ¿o la patria no es de todos acaso?
Arturo Cervantes Ramírez,Guayaquil
Publicado el 11 de Enero del 2008 en diario EL UNIVERSO
http://www.eluniverso.com/2008/01/11/0001/22/cartas.aspx
lunes, 10 de marzo de 2008
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